Celulitis. Una guerra que podemos pelear.

Por Sandra Mazzeo James

Según las últimas investigaciones bioquímicas, endocrinológicas, así como los exámenes de microscopía óptica e infraestructurales, el verdadero problema de la llamada “celulitis” es ante todo una “enfermedad de la grasa”.
El nombre real de esta patología, es lipodistrofia trocantérica, también se la reconoce como paniculopatía edemato degenerativa esclerótica, pero en realidad, representa una enfermedad edematoso-fibroesclerótica de la grasa subcutánea, que afecta no solo a las células grasas (adipositos), sino también al tejido intersticial y los pequeños vasos sanguíneos adyacentes

En efecto el tejido adiposo normal y el tejido celulítico tienen una composición prácticamente idéntica o sea: 42% de grasa 7 % de proteína, y 50 % de agua, no obstante, existe entre ambos tejidos una diferencia metabólica fundamental

Se podría admitir que aparte de la existencia de un factor de predisposición, haya otros factores genéticos que controlan el sistema enzimático en el sistema de distribución de los stocks de grasas.

Como inicio de la aplicación de la terminología correcta, desde el punto de vista nosológico, el termino celulitis es totalmente inadecuado para esta patología, ya que no se trata de una afección del tejido o elemento celular infeccioso.

Debemos considerar a la celulitis, como una afección que se caracteriza por:

* Histológicamente: como un infiltrado del tejido conectivo subcutáneo, seguido de polimerización de la sustancia fundamental, que se encuentra infiltrando las ramas y produce en consecuencia, una reacción fibrosa.

* Etiopatológicamente: por un proceso reactivo de la sustancia fundamental, secundario a una alteración del medio interno, favorecido por causas generales y locales, por lo que los muco polisacáridos que la integran sufren un proceso de gelificación.

* Clínicamente: por el empastamiento de las capas subepidérmica mas o menos dolorosas, que se manifiestan en forma de nódulos o placas de variada extensión y localización.

La localización anatómica de esta patología, es en el tejido conjuntivo, con alteraciones histoquímicas de la sustancia fundamental, apreciables por las reacciones de metacromasia, que no permite la polimerización objetiva de los mucopolisacáridos.

Lo que podemos afirmar, es que por una salida excesiva de líquido (o por una falta de reabsorción) el tejido conjuntivo se encuentra inundado y los elementos que figuran en él, COMPRIMIDOS.
El agua no queda libre en el tejido conjuntivo trastornado, en efecto, los mucopolisacáridos ácidos (principalmente el ácido hialurónico y el Condroitín-sulfúrico) se encargan de asociarla químicamente formando grandes cadenas de agua ligadas: es la hiperpolimerización (dos moléculas de ácido, al asociarse fijan una molécula de agua).
La característica más importante de los mucopolisacáridos, es su facultad de polimerizarse y despolimerizarse, lo que confiere a la sustancia fundamental, una estructura dinámica, capaz de ser sometida a continuos cambios en su composición, de allí, la necesidad de mantenerlos funcionalmente activos y equilibrados.

La hinchazón intercelular líquida producida, desencadena una compresión y un freno (éstasis), de los vasos capilares linfáticos, venosos y arteriales. En consecuencia los tejidos y las células tendrán falta de aporte fisiológico del oxígeno y de los elementos nutritivos, y se autointoxicarán por falta del retorno de los desechos, toxinas y residuos de la combustión y del metabolismo de las células.

Los adipositos o lipositos están comprimidos y metabólicamente trastornados en sus intercambios, con el medio intersticial.

De estas perturbaciones resulta una HIPRERTROFIA reaccional de dichas células, lo que hace aumentar su carga en grasas y su volumen.

En resumen, el verdadero problema de la celulitis, es la alteración y reacción de las células adiposas hipertrofiadas, en el seno de un tejido conjuntivo alterado y congestionado, formando un círculo vicioso.

En efecto, por una parte se establecerá una especie de “auto-intoxicación” del tejido conjuntivo y por otra, estará dificultado el retorno venoso y linfático, así como la reabsorción del exceso del líquido intersticial. A la vez se infiltrarán las paredes linfáticas y venosas, aumentando los fenómenos de éstasis.
Se produce también una hipertrofia reaccional de los vasos linfáticos. Estas alteraciones vasculares nos permiten entender la frecuente asociación de diversos trastornos circulatorios con la celulitis (edemas, dilataciones capilares, varicosidades, acrocianosis, pesadez etc.)
Cronológicamente, la celulitis, evoluciona en 4 fases:

1. Fase de inundación serosa, caracterizada por la vaso dilatación, seguida de trasudación de líquido seroso de naturaleza plasmática, que inunda y tapa la trama conectiva laxa. Es característica la ausencia de diapédesis vascular y de tramado inflamatorio ( nódulos)
2. Fase de polimerización: como consecuencia de la inundación serosa precedente, comienzan a formarse perturbaciones fisicoquímicas, que conducen a floculaciones y precipitaciones de los mucosacáridos, y termina formándose una sustancia geloide, que separa la trama fibrosa del tejido conectivo.
3. Fase reticular: que se caracteriza por la aparición de una trama reticular, en el seno del edema geloide.
4. Fase de reacción fibroblástica: caracterizada por la aparición de fibroblastos, en el seno de la trama reticular. Posteriormente empieza la aparición de esclerosis progresiva, que invade el tejido conectivo, envolviendo en estas mallas, las estructuras capilares y nerviosas (dolor, edema y varices pequeñas como las arañuelas)

El curso de esta enfermedad, es extremadamente lento, fácilmente reversible solo en su 1º grado. Debido a la permeabilidad anormal de los capilares, se hace extremadamente dificultosa la desaparición total de esta patología, aunque podemos disminuir en un grado bastante alto, su apariencia inestética.

Si bien como mencione antes, tiene similitudes en composición a la adiposidad localizada, no debemos confundirla con esta, ya que en la adiposidad, las células de grasas (adipositos) son perfectamente normales desde el punto de vista microscópico y bioquímico, pero no así la celulitis, cuyos compuestos están altamente alterados.

En la celulitis, el tejido existente entre las células grasas, esta desbordado de plasma, y se ve un evidente aumento de las fibras reticulares, que envuelven cada adiposito, creando así un nódulo microscópico, rodeado de una cápsula de fibrinas entrelazadas. Este es el inicio del llamado, nódulo celulítico.

Debido a la deficiencia circulatoria, la zona donde se presenta esta patología, siempre es más fría que el resto de nuestro cuerpo.
Esto, facilita la formación de paquetes o racimos nodulares, que estiran la piel que los cubre, y en las zonas que existe más fibras que racimos, es donde se notan pequeños hoyuelos o pliegues, provocando una piel ondulada y acolchada.

Al modificarse las estructuras, especialmente de los más pequeños vasos sanguíneos, comienza a aparecer no solo la piel de naranja, sino también, pequeñas varices con formas de tramas de telas de araña o tejido de malla venosa (diapesis), lo que habla de un empeoramiento de la insuficiencia venosa crónica.
Se presenta como fenómeno biológico en aquellos individuos en los cuales su anabolismo, supera con creces su catabolismo, modificando de esta manera el equilibrio ponderal del cuerpo.

Esta enfermedad, se presenta más frecuentemente en el sexo femenino, casi en un 90 %, produciendo una celulitis lipomatosa al llegar la menopausia, por la abrupta caída de estrógenos.

Una característica típica de la celulitis, es la de los cambios que muestra la piel de las zonas afectadas, que se torna de un color diferente, con una textura mas reseca, favoreciendo las estrías, y pequeñas manchas. Cambia también su tono elástico y su brillo, en la zona que hace retracción los trenzados fibrosos escleróticos (hoyuelos), pueden aparecer escamaciones y escozor.

Hay algunas patologías dermatológicas, con las cuales se confunde la celulitis, y hay que tenerlas presentes al momento de una evaluación, y debe hacerse una evaluación profesional seria y responsable antes de tomar cualquier tipo de decisión con respecto a un tratamiento a seguir.

Se puede confundir con las hipodermitis (inflamación de la dermis), o la hipodermitis nodular o vasculitis nodular (inflamación nodular de vascularizaciones de la dermis). También puede confundirse con paniculítis nodular recidivante (lipogranulomatosis o proceso inflamatorio de la hipodermis). Hay algunas hipodermitis de las extremidades, que evolucionan hacia la esclerosis, o elefantiasis, con lesiones ulcerosas, que a simple vista, pueden confundirse con la celulitis.
Hay algunas alteraciones de la circulación de retorno, como, flebitis linfagitis, o éstasis circulatorias, que son confundidas frecuentemente con esta patología, como así también, los linfoedemas por bloqueo ganglionar.

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